domingo, 16 de octubre de 2016

SER HUMANO

Había dejado mi computadora en la lista de cosas medio tirar por el vacío de la galaxia, y sentí que la providencia divina había echo uso de mi para dejarla a mano hasta el día de hoy con el fin de dejar testimonio.
Si tuviera que hablar de mi, diría que el contenido de la memoria de esa maquina sabría más del registro de las cosas que hecho para la gracia, tanto como las de acto de perversión, que las personas con las cuales mi cabina intergalicta ha hecho contacto de órbita dessde que cumplí la edad suficiente para salir de la de mis padres. Ese registro sabía la totalidad de veces que había obrado para bien, para mal, las conversaciones, la busquedas de pensamientos en su red, la eterna búsqueda del registro del pasado de la humanidad, las diferentes interpretaciones que adoptaba en público y en privado a partir de ellas … Esa maquina podía dar registro puntual numerologico de cuantas cosas buenas y malas habia echo, pero ese número exacto seria un obvio triunfo del escepticismo para que los hechos del bien queden, como se diría en el pasado, deportivamente abajo en el marcador por lo hecho por el placer las cosas para el placer mismo y en cuanto nuestra desverguenza nos dio.
Pero quizas lo transcurrido en el pasado me obsesionaba demasiado, el entendimiento de mi cuerpo me llevaba a indagar porque sentía chispazos en el pecho que me hacían sentir encerrado en una jaula, esos relatos de la red que hablaban acerca de un planeta de minerales, tierra y agua parecían el contenedor intergalicto perfecto para el que fuimos creados. Me maravillaba leyendo acerca de sus fisonomias y lo que ellos llamaban geografias. Tambien me sorprendia con que tan parecidos en lo que a lo sensorial refiere, y me apenaba y soñaba con los hechos que habían llevado a un desenlace en el cúal el triunfo de la ciencia y la tecnología nos habían llevado a la autosuficiencia como especie, y retirarnos del antiguo planeta antes que el fenómeno desierto rojo lo haga inevitable.
Para que comprendan a quienes sea que llege esta carta, el mundo de las personas que habitamos la galaxia se sostiene entre quienes mas capital acumulan en sus cuentas de registros magneticos. Algunos ganaban mucho y otros poco, los que mas tienen son quienes formatean y poseen los equipos que nos mantienen flotando en el espacio, y el mas pesado y menos paga es para los constructores del software que dan vida a los equipos.
La vida … me dice mi corazon que desde tomo nocion que el espiritu santo siempre habito en mi, que la idea palpable de la vida eterna me llevo a sentirme en contradicción con las cosas que anteriormente me daban placer, cuando todavía creia que eramos seres que viviamos naciamos y punto.
Lo estrictamente social se basaba en tener la mejor tecnología en las naves, para asi poder conectarlas con la de mayor cantidad de mujeres posible, y asi poder realizar contacto humano y estimular los cuerpos mediante imágenes y programas. Siempre buscaba en la red acerca de este comportamiento en el pasado, y se decia que en ese tiempo no tenia importancia lo techno, sino el desarrollo del cuerpo para atraerse y su consumación. Esa fue la primera vez que lei acerca de lo que se llama pecado.
Buscando respecto a eso, mientras mas información recibia sobre el concepto de pecado y los comportamientos que habian destruido el mundo anterior, peor me sentia conmigo mismo por el comportamiento con que me dañaba y se seguian dañando todos. Eramos tan parecidos, pasado y presente, que comencé a desconectar todo y arrojar mis pertenencias a la galaxia. Sintiendome libre de toda ciberatadura, seguia sintiendome preso dentro de mi cuerpo, y comence a navegar a toda velocidad por el espacio hasta alejarme de todo. Cuando me habia alejado lo suficiente y me sumergia en la oscuridad, una corazonada me decia que no tenia sentido avanzar por ahí, que podia volver a la galaxia y hacerla un lugar mejor. A los pocos kilómetros luz de distancia me tope con una nave varada que presentaba un desperfecto, pero cuando hicimos contacto la nave era de una joven y se habian cortado los circuitos. Era una causa comun de fallecimiento de las personas, caian al vacio con sus maquinas y nunca mas se sabia de ellas. Todos lo tomaban con naturalidad, pero se comentaba que quienes sufrian ese acontecimiento desesperaban y adoptaban actitudes y miedos que sufrian los humanos en el viejo planeta. Me quede junto a ella mirandonos en silencio por la ventana hasta que desendio a la nada, pero inexplicablemente sentia en mi corazon que estaba viva, estaba tan seguro de ello que volvi a la galaxia con fuerza que no sabia que tenia dentro de mi.
Pasaron las semanas y después del trabajo comence a pasar cada vez mas horas entrenando mi cuerpo y solo me conectaba a la red para buscar acerca de la vida eterna. Asi llegue a que el creador del planeta que destruimos antes de emigrar a la galaxia, mando a su hijo a vivir entre nosotros, se llamaba Jesucristo y entrego su vida por los pecados del resto de nosotros por los siglos, su carne y su sangre fueron sacrificados a fin de que todos los que crean su mensaje de santidad vivan para siempre por la gracia del creador. Su mensaje a traves de sus libros sagrados me dieron testimonio a mi acerca de las maravillas que heredaríamos bajo la fe en su hijo que nos emparentaba y nos hacia hijos de el tambien, y que conductas adoptar para su gracia, como la oracion. Fue asi que senti que el fuego de lo que se llama espiritu santo redoblo su llama y resolvio todas mis contradicciones en un solo renacer.
Empece a menospreciar los deseos de mi carne, hasta sentir que las buenas obras revalsaban y que nada mas necesitaria para seguir viviendo que estar complementado en dios, ninguna mujer ni ningun estimulo tecnologico me llevaria a hacerme pecar otra vez. Pero el dia menos pensado, repleto de la gracia del señor, mi mente y mis musculos se desprendieron con la furia de un diablo en cautiverio, como se diria antes, porque en las galaxias nadie parece prestarle atención a que luz alguna u oscuridad nos dominen. Esa furia me llevo a disfrutar de todos los placeres ciberneticos juntos en pocos minutos, dejandome después de ese extasis como muerto en vida. Yo estaba muerto, y esa joven de la nave viva. Llore e insulte y me arraque llorando las pieles de arrepentimiento, mas una luz me renacio en espiritu y me decia que en vano mi tormento.
Asi tome conciencia que soy un ser humano, y nada mas agradezco que Jesucristo haya muerto por mis pecados, para darme arrepentimiento, empezar de nuevo y vida eterna. Ahí comprendi que el creador de la tierra tambien habia creado las galaxias, para que el dia final de la misma nadie pueda esconderse en oscuridad y sea la luz.

viernes, 20 de mayo de 2016

LA SONRISA



En un clásico pueblito portugués,a 500 km de Lisboa, llovía sin descanso hacía casi dos días. Cerca de las cuatro de la madrugada un automóvil con patente municipal estaciono frente a la única casa de fotografía del lugar. La heredera del penúltimo castillo imperial, Madame de Couthino, requería de sus servicios para un retrato de su hija menor. Pero ante la negativa de la esposa del dueño del lugar, los emisarios debieron recurrir a un joven serafín que vacacionaba en el lugar, y que fue visto tomando fotografías por doquier.



Refugiado de la tormenta en un viejo hotel céntrico, fue sacado casi por la fuerza a pesar de su voluntad de realizar la sesión, y trasladado por los caminos que separaban la ciudad del antiguo castillo. Al llegar fue recibido por la hermana mayor, una monja cristiana, que estaba muy afligida. El fotógrafo serafín se dio cuenta en ese instante que había sido llamado a retratar el último instante de una joven recién fallecida.



No existen palabras para contarles, era tan bella, y parecía que dormía serenamente. Cuando el joven puso su ojo derecho en la cámara y la vio atráves del lente, la tambien joven señorita abrió los ojos de par en par y le regaló una última sonrisa de primer amor en primavera. Cuando la instantanea se reveló segundos después, ella salió posando serenamente como si seguiría durmiendo.




No existen palabras para contarles .. pero el fotógrafo espero en tranquilidad hasta el final de los días de su vida esperando llegar al cielo, para encontrarse con el amor, postergado, inconcluso, intenso …. Como todo lo eterno.


miércoles, 18 de mayo de 2016

JUDEA

Antes que nada, vale y debo aclarar, que no conocía a Jesús en persona, ni a sus apóstoles. Tampoco le había escuchado hablar jamás. Esas tardes que llegaban multitudes a la sinagoga de Judea yo nunca las presencie. Hoy pienso que era demasiado joven, quizás el también lo era, por eso los relatos de los demás, sean buenos o malintencionados, me atraían por igual.


Antes de cumplir la mayoría de edad, había sido alejado de mis padres y hermanos para trabajar con el imperio, por ser el primogénito. Al principio fue muy doloroso para mi corazón. Con el paso del tiempo, la fuerza de mi trabajo llenó con pan y vino mi boca. Una noche, de esas que me encontraban satisfecho a la luz de la luna, no tenía más hambre y por tener comida seguí comiendo. A los pocos minutos se acerco entre el silencio de las sombras un anciano que me recordó a mi mismo, juntando desechos en una carretilla. Fue entonces que cada vez que hablara acerca de ese hombre, o de su compadre Juan el bautista, una sensación desde el alma, extraña, de amor en el dolor, y dolor en la abundancia se apoderaba de mi mente.



Una mañana cerca de la fecha de pascuas, se comentó de boca en boca que Jesús estaría allí, en la sinagoga de Judea, para demostrar en público su palabra y manifestarse ante quienes no crean en él.

 Pero no fue así.


Todavía no había llegado su hora, y no se presentó porque entre la multitud había gente dispuesta a matarlo o a entregarlo a Roma.

Entre la multitud de personas que nos agolpábamos en retirada luego de esperarlo por horas, algunos se fastidiaban y quejaban por la pérdida de tiempo, pero ninguna creía en el, solo era curiosos del milagro.

Caminé por un sendero oscuro por largo tiempo hasta ver la luz. Al abrir los ojos reparé en que una mujer cruzaba el mismo camino a mi paso, y ella también reparó en mi. Ninguno de los dos nos habiamos visto antes y ambos llegabamos a puerto de luz después de perseverar. Su nombre era Miquena.



La semana siguiente Jesús fue arrestado y esa misma multitud clamó por la libertad de Barrabas, pero todo estaba escrito ya.  Los días siguientes prosiguieron entre el nerviosismo y la ansiedad general, la gente se maltrataban una a la otra, y dominó más que nunca la ley del más fuerte.



Tres días después de la crucifixión y terminado el calvario, me sentí cansado de tanto odio alrededor.

Mi alma estaba limpia, y sin embargo de lo ocurrido, me sentí renacido en mi interior.



Mire alrededor como si toda mi vida hasta el momento fuese un camino empedrado y oscuro, y en mi corazón desee tener al lado aquella mujer que recién conocía.






lunes, 16 de mayo de 2016

ESTATUA DE LA LIBERTAD

Cuando Kahren despegó del aeropuerto de nueva york, llevaba sus valijas repletas de sueños y democracia para exportar.

De muy joven llegó a la gran manzana en un micro desde Dallas, y sintiéndose en la ciudad de la libertad, se transformó en su máxima exponente. Presente en cada gala de frivolidad, aportaba su encanto de joven campestre en cada galería de cuadros, pasarela de moda, concierto de música o presentación de un libro. Reconocida por su gracia y tenacidad, era una apasionada lectora y critica de arte. Con el paso de los años cada vez mas critica y apasionada. A la edad de treinta tres años se esposo con un reconocido senador conservador que frecuentaba sus círculos sociales.



La noche de bodas y posterior luna de miel fueron monótonas y aburridas. Una mañana vio a su marido desnudo y le repugno como había confundido frivolidad con libertad. Quería irse lo más lejos posible y así fue que su gente, enojada por su desprecio, la subió a ese avión financiado por la fundación para la democracia, que fundó  su marido.


Cuando Kahren aterrizó en el aeropuerto de Belgrado, Serbia, llevaba valijas repletas de sueños y democracia para exportar.


Quería volver a ser esa chica de Dallas que creía que la verdad nos hacía libres.  A los pocos días sintió escalofríos de ver que el hambre y la guerra que su libertad en america causaba en otros países mas pobres. Tambien sintio que sus alumnos le tenían odio por aquello. Toda la belleza neoyorquina comenzó a repugnarle al igual que su marido, y a su regreso anticipado le acompaño la sensación que nunca había dejado de ser una pobre campesina de Dallas , usada por esa gente por su belleza o inteligencia.


Durante una gala, le preguntaron si la gente serbia había aprendido sobre democracia, recordó las bombas sobre Belgrado, y entró en ataque de pánico.


Quedo dura, inmovilizada, cual el cemento de la estatua de la libertad.




sábado, 14 de mayo de 2016

SOLO UN BESO

Mohamed era oriundo del norte de África, de Siria, y por esos tiempos cuando le preguntaban acerca de su país, solo le gustaba responder que el sol era ardiente.

Cursaba la universidad al este de Roma, y solo ocupaba su tiempo en oraciones, cuidar el cuerpo y proyectarse en sus estudios de arte. Todo alrededor que se encontrara por fuera de esa trinidad le parecía que tenía olor a podrido, que lo juzgaba, o que simplemente lo distraía del objetivo divino de su corazón.

El joven creía ciegamente, y estaba convencido, de que nada estaba librado al azar, y que cada corazón tenía un destino divino. Cuando conoció a M…..a, una joven y prometedora pintora Suramericana, comenzó a ver el mundo mas allá de sus ojos y de sus experiencias con trágico final bajo el sol ardiente, ese que era el centro de su mundo. De un día para el otro, la vida cotidiana de occidente dejo de parecerle una parodia del infierno, y la visión cristiana del mundo que tenía la artista le permitía relacionarse con ella de una manera que le limpiaba el alma. A su vez, ella era muy bella y le recordaba el espíritu del primer amor. Una tarde, viajaron en micro a París, y  después de la merienda se besaron. A los pocos días ella tuvo que regresar a su país para cumplir con sus obligaciones familiares. El le comprendió porque había perdido a toda su familia previo a emigrar.


Durante esos primeros días, Mohamed sintió la presencia de Dios en cada detalle como una luz. Pero al poco tiempo ese brillo pareció enceguecerlo de una manera diferente, oscura, y comenzó a buscarse entre la oscuridad de la sociedad que le rodeaba.


Dejó de rezar, de estudiar y de entrenar. Se dedicó a lo facil y material, a conseguir dinero aplastando a su prójimo, a presumir, a buscar el sexo y el placer de lo artificial por el solo hecho de no tener la necesidad de amarse mas que a sí mismo. Inevitablemente chocó con lo que el no veía. Para la gente que vivía sin contemplar lo divino, el era un simple africano muerto de hambre que les robaba el trabajo, y en ese mundo solo le esperaba tristeza, calle y violencia.



En los momentos que más hundido estaba, le gustaba cerrar los ojos y sentirse por un rato bendecido por Dios. Su llave para entrar al cielo eran los recuerdos en vida de su gente antes que la guerra lo exiliara a ese lugar. Cuando Mohamed volvía a despegar las pestañas, sentía la presencia divina del beso que más lo ilusionó, la divina sensación del amor de Dios en la tierra. La que no necesita de un avión para volar los cielos sino   solo un beso.




jueves, 17 de marzo de 2016

UNA CAPILLA EN REIMS

Había esperado todo el verano para cumplir con mi tesis de retratar las iglesias del sur de Francia, y confiaba en que en los colores y lienzos de mi valija cabían las bellezas del ser humano.

En pocas semanas, había dejado a un lado años de formas y contrarreformas, para abrazar un halo de espiritualidad que pese a esos tiempos de teorías y razonamientos, parecían complementarse en mi corazón como si el comunismo y el catolicismo fundaran una escuela que cure el alma y alivie el cuerpo. Estaba decido a ir por todo, a ensimismarme en mis sentimientos cual si estubiera en un monasterio, a trazar las líneas de las cúpulas de las iglesias con el mismo esmero con que se diseño Notre Dam. Durante que me hospede en ese motel céntrico, venía a mi mente el recuerdo de mi primera visita a la catedral del famoso jorobado de Disney. Participamos de la misa todos los alumnos de las escuelas religiosas de París, que nos preparabamos en la víspera de nuestra primera comunión.


En muy pocos días pinte algunos de los mejores y más finos cuadros de toda mi  carrera, haciendo que por las noches me debata sobre cual escoger para la exposición a mi regreso a la capital. La casera donde me hospedaba era una señora gentil, entrada en años, que al servirme el desayuno correspondiente a cada día, endulzaba mis oídos con las biografías de los santos con que habían nombrado a las iglesias que visitaba cada tarde. Una mañana, repentinamente, la mujer cayó enferma y al ser yo el huésped más antiguo del motel acompañe al doctor y tome sus recados.

Era una enfermedad fulminante, lloramos, nos abrazamos, y en silencio prometimos acompañarnos. A medida que pasaban las semanas ella mejoraba levemente, y yo había dejado de pintar para cocinarle, atender el hospedaje nuevo y salir a trotar por la playa en las tardes. Mis ideas parecían acomodarse, lentamente me despegaba de la frivolidad del arte, y dejaba de encontrarle sentido alguno.


Estaba haciendo planes para pasar allí el resto del otoño y del invierno, cuando sorpresivamente la mujer decayó rapidamente y todo llegó a su fin. Esa última noche, en el poco rato de conciencia que le permitió la fiebre, me contó que tenía una hija, que se llama Nair, y que vive en Reims. Me pidió que le cuente que había muerto repentinamente y durmiendo, para que la joven no le guarde rencor por ocultarle la enfermedad.


Logre comunicarme con ella, y a su llegada le acompañe a llevarle unas flores al cementerio. Nos contamos nuestras vidas, ella una joven pastora evangelica de veintidós años, yo un varón de veinticinco que aún no sabía que hacer de sí mismo.


Cuando regresé a París, no sabía explicarle a mis amigos la culpa que me generaba volver a esa responsabilidad del ocio cotidiano, mi cuerpo clamaba volver a sumergirme en misión de Dios alguna. Tome un tren a Reims, y luego busque donde dijo hospedarse Nair, pero en el templo nadie parecía conocerla.


Me quedaban aún dos días de hospedaje, y por las tardes recorría la ciudad sin dirección alguna y con el corazón en la mano. Al final de un recorrido me tope con la capilla de San Juan bautista de la Salle ,y con lagrimas en los ojos vinieron a mi esos relatos de santos durante el verano. Compre un lapíz y un cuaderno, para luego retratar la capilla como si fuera la primera vez que dibujaba.




jueves, 28 de enero de 2016

ALFABETO

alfa

Cuando explotó la bomba de la Amia, yo hacía poco había cumplido los 18. Me vienen a la mente junto a esos días, las horas frente al espejo, la veneración a las modas, sentir que el mundo se abría para mi. Recuerdo ese tiempo del fraudulento juicio y posterior encubrimiento, que la opinión pública defenestro a eso que llamaban peronismo, y que nunca más lo fue como tál. Mi abuelo decía libremente que eran el cáncer del país, mi padre callaba y asentía, mientras multiplicaba sus ganancias con Menem como con Martinez de Hoz, mi madre acotaba que eran todos corruptos, y la abuela se persignaba diciendo que otra vez traían la política a la mesa fingiendo que iba a largarse a llorar.

Me vienen a la mente esas horas frente al espejo, porque la imagen para mi lo valía todo. Nunca más en mi vida algo lo significo todo. Nadie de mi familia, siquiera las más íntimas amigas, llegaron a comprender o a imaginar la rareza que sentía ante algunas cosas, ante la injusticia, un chico pidiendo una moneda a nuestro coche nuevo y escuchar que eso arruinaba la Av 9 de julio partía mi alma en añicos. Más que nunca quería escaparme a otra ciudad, y mucho antes de mi picnic de despedida en los bosques de Palermo ya me había ido, para siempre, tál como sentía que era todo por entonces. De chica me aburría tanto que dibujaba mucho, y buscaba cualquier excusa para abstraerme de las galanterías de mi madre. De alguna manera, heredé su obsesión por diseñar la ropa para fiestas. Detestaba usar sus vestidos, cada brillo, cada detalle, contrastaba con mis deseos de pasar desapercibida ante esa gente. De ahí mis manías de despegarme de la persona corriente, que la antimoda sea mi moda, que la música clásica sea para mí el rock, todo lo contracultural parecía adaptarse a mis cannones de belleza. Cuando comenté a mis padres la decisión de continuar la carrera de arquitectura en California, tenía miedo que pensaran que acaso no los quería, pero verlos emocionarse por mi partida me produjo ganas de no volver por un tiempo a la Argentina.

Esos comienzos en la ciudad de Los Angeles habían sido los mejores de mi vida. La libertad corría por mis venas, y el mucho dinero que me enviaban alcanzaba para los vicios y la subsistencia, y ni por asomo era considerada una turista rica. A los pocos meses prácticamente deje de asistir a la universidad y me sumergí por completo al mundo subterraneo de la new wave, ese lugar donde canalizaba mis inquietudes postergadas y sentía pertenencia. Mi piel cambiaba de color cada pase de noche de punk con sus guitarras que latían vidrios, a las puestas del sol en esos campitos donde la música electronica hacía creíble el amor artificial. Finalmente me dí cuenta por la ropa, que había dejado de creer en esa elite de lo alternativo, y que la fin y al cabo las tinturas y los tatuajes llevaban para mi el mismo proceder fino y detallista que copiaba a mi madre y sus vestidos. Participaba como periodista en una reviste mensual sobre tatuajes, de gran tirada en ámerica. Una vez escribí acerca del descontento que sentía conmigo misma, con las formas, con el mundo. Pero resultó que mi intención de ruptura con todo eso, los medios gráficos me catalogaran como una de las pioneras de lo que ahora llaman hipsters. Intentaron luego prostituir mi alma y mi imagen para promocionar diferentes tipos de ropa, pero tanta infelicidad me ponía fea y decidieron que vuelva a las notas periodisticas, pero en un medio corporativo y con un gran sueldo. Cuando conocí a mi amiga Barshall y me propuso pasar el verano en Francia, no dude en renunciar pensando en que el viaje era sin retorno a esas tierras


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beta 


Cuando recomenzamos en París todo fue diferente. Entre las dos juntabamos poco dinero, pero no nos importaba. Por mi parte borré todo mi pasado de mi currículo, para escribir artículos sobe existencialismo que se llevaban consigo cada vez más partes de la oscuridad de mi corazón, y cada tirada mis miedos, mis miserias y grandezas, quedaban expuestas a los ojos de quienes las quieran comprar, aunque a muy pocos le importaba en esa decada del 90 y la revista estaba a punto de desaparecer.


Dos años antes, por la época del atentado en buenos aires, deje de obedecer a lo que yo no creía, y para imponer mis ideas ataque a todo lo que no compartía o entendía, muchas de esas cosas me daban bronca y hacían daño, y vivir tantas experiencias en poco tiempo me hizo agresiva e intolerante con mucha gente que alrededor mio ignoraba y que luchaban por su subsistencia y tambien ser felices y cumplir sus sueños, que no tenías mis mismas posibilidades de ganar dinero. Darme cuento de eso en temprana edad, me hacía disfrutar de esas tardes que nos escapabamos de los jardines y bares, para sumergirnos en horas de libros y películas en blanco y negro con Barshall. Conocimos a dos escritos de guiones peruanos, y uno se llevó mi corazón y otro me propuso trabajo. Conocía mi repertorio en Norteamérica, y me recomendó para que visite las grabaciones del nuevo musical “EVITA”, debido a que yo era argentina y me especializaba en modas, me correspondía escribir una nota acerca de los mas de 200 vestidos que utilizaría Madonna durante el rodaje.



No sabría ponerle palabras a los motivos que me llevaron a aceptar ese tipo de trabajo que odiaba, al igual que el hecho de volver a buenos aires. Barshall me acompañó bajo la promesa de presentarle a Madonna, y yo nunca más volvi a salir de la Argentina.