lunes, 16 de mayo de 2016

ESTATUA DE LA LIBERTAD

Cuando Kahren despegó del aeropuerto de nueva york, llevaba sus valijas repletas de sueños y democracia para exportar.

De muy joven llegó a la gran manzana en un micro desde Dallas, y sintiéndose en la ciudad de la libertad, se transformó en su máxima exponente. Presente en cada gala de frivolidad, aportaba su encanto de joven campestre en cada galería de cuadros, pasarela de moda, concierto de música o presentación de un libro. Reconocida por su gracia y tenacidad, era una apasionada lectora y critica de arte. Con el paso de los años cada vez mas critica y apasionada. A la edad de treinta tres años se esposo con un reconocido senador conservador que frecuentaba sus círculos sociales.



La noche de bodas y posterior luna de miel fueron monótonas y aburridas. Una mañana vio a su marido desnudo y le repugno como había confundido frivolidad con libertad. Quería irse lo más lejos posible y así fue que su gente, enojada por su desprecio, la subió a ese avión financiado por la fundación para la democracia, que fundó  su marido.


Cuando Kahren aterrizó en el aeropuerto de Belgrado, Serbia, llevaba valijas repletas de sueños y democracia para exportar.


Quería volver a ser esa chica de Dallas que creía que la verdad nos hacía libres.  A los pocos días sintió escalofríos de ver que el hambre y la guerra que su libertad en america causaba en otros países mas pobres. Tambien sintio que sus alumnos le tenían odio por aquello. Toda la belleza neoyorquina comenzó a repugnarle al igual que su marido, y a su regreso anticipado le acompaño la sensación que nunca había dejado de ser una pobre campesina de Dallas , usada por esa gente por su belleza o inteligencia.


Durante una gala, le preguntaron si la gente serbia había aprendido sobre democracia, recordó las bombas sobre Belgrado, y entró en ataque de pánico.


Quedo dura, inmovilizada, cual el cemento de la estatua de la libertad.




No hay comentarios:

Publicar un comentario