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Gala Sánchez
ROSARIO,
23 de diciembre de 1978.
Hace 4 horas que espero a mi compañero en este asiento, porque además no tendría donde ir mientras le esperase o si no viniese. Al despertarme y verlo bajar, sin que ningún militar se nos lanzara encima, fue un alivio para mí. Acaba de comenzar mi contraofensiva.
Me dice su nombre de pila y yo le digo el mío, me pone una
venda en los ojos bajo mi sombrero de sol, y me hace bajar la cabeza al piso,
contando del uno al siete para no reconocer el camino.
Cuando me quita las vendas me dijo que ya estábamos en casa.
Era una casa quinta con pileta muy coqueta, y por el pequeño bosque intuye que
estábamos en las afueras de la ciudad, en Funes o en Pueblo Esther. Apenas
entramos a la cocina me aclaro que tenga mucho cuidado, estábamos en esta zona
especialmente para pasar datos de una quinta aquí cercana, donde torturaban
compañeros. También me aclaró que a partir
de la ahora estábamos casados y que nos llamábamos los Ocampo.
Nuestra primera noche la pase llorando en el baño, mientras
se tomo todo su tiempo para prepárame su mejor plato. Mientras cenábamos nos contamos nuestras
vidas, mientras que en un pequeño televisor en blanco y negro pasaban
Casablanca, con Ingrid Bergman.Al tiempo que sonaba As Time Goes By , me pidió
que levante mi copa de vino y brindamos por el futuro. Un futuro tan incierto
para los dos que comenzamos el día despertando en la misma cama.
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Lorenzo Argento/ 31 de diciembre 1978
El reloj detrás de la barra marca las cuatro de la tarde, y detrás de mi mesa rostros extraños juegan al billar. Estoy esperando mi cita y lleva un retraso de 3 minutos, solo puedo esperarlo 60 segundos mas.
Visto un sobretodo gris y unos anteojos que ni mi madre podría
reconocerme, siempre tan orgullosa de mi vista, el único de la familia que no
preciso lentes. Para olvidarme donde estoy y que estoy haciendo, disimulando
mis movimientos de la gente alrededor, pienso en Gala. Pienso en Gala con un
amor autentico, como si nos conociéramos de siempre. Me dijo que me queria dos dias despues de conocernos, esa noche de navidad en donde el país de los milicos estaba de fiesta, tranquilo. Miro mi reloj y ya habían pasado
cinco minutos, uno mas de lo reglamentario. La cita esta cantada o mi compañero
fue secuestrado. Pido la cuenta y me voy.
Cruzo el medio de la plaza para perderme entre la gente y la
tristeza me consume. La cita era muy importante, ahora estábamos con Gala sin
dinero a la deriva en una casa muy costosa para disimular. Y si agarraron a
nuestro compañero ya saben que nuestra célula llego hasta acá.
Cuando deje de sentir que me perseguían me detuve en una parada de colectivo y encendí un cigarrillo para descansar. Veo sombras que me buscan y me susurran, no se si son parte de mi imaginación. El recuerdo de mi antigua compañera Victoria, me hacia pensar en cuanto podía lastimar a Gala si me encontraban. Victoria había sabido escucharme cuando secuestraron a la madre de mis hijos y se la llevaron embarazada. Nunca la volví a ver. Me dijeron que estuvo en el Pozo. Volver a Rosario es tan doloroso para mi. Ella también me contó que su compañero había claudicado en la lucha, ella lo amaba pero la orga le recomendó alejarse por toda la información que el sabia. Asi fue, a los milicos no les importo su arrepentimiento y lo secuestron y canto todo, y fue muy doloroso para ella.
Cuando a Vicky la secuestraron fue como morir dos veces, me
exilie en Mexico, pero no aguante no luchar. Conocer a Gala fue como mi
recompensa, me daba vida, me daba juventud, en fin, me hacia volver a creer.
Volver a creer que volver a la Argentina no es una locura.
Busco mi auto en la cuadra próxima y voy en busca de Gala a decirle que tenemos que cambiar de casa. Y por primera vez que la amo también.
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Lorenzo Argento falleció en un enfrentamiento en los alrededores de la ciudad de Funes, a las las 17 hs del 31 de diciembre de 1978.
Entre
sus pertenencias se encontraron dos armas de fuego y material propagandístico subversivo.
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