miércoles, 30 de septiembre de 2015

EL DESIERTO ROJO

Había una sociedad futura en la que hombres y mujeres vivían ecológicamente, un conjunto de pocos estados continentales que dominaban la escena, cargada a cuestas por la crisis de los recursos fósiles, y el fin del poder americano.

Las religiones unieron su razón de ser en pos de salvar a sus fieles. El intento del retorno al paraíso inicial, transcrito de una generación a otra como una fabula, urgía mas que nunca como la única versión de planeta que nos permitía seguir existiendo como especie. Todas las fuerzas políticas del mundo se unieron bajo la nueva bandera internacional, de la “ ciencia y la tecnología”.

Fue la tecnología la que conquisto primero, por urgencia y necesidad, el proceder de la nueva civilización. La energía eléctrica reemplazaría por siempre a los combustibles . Las guerras por los recursos naturales pasaron a ser museos diferentes museos a la memoria de la humanidad, y esa paz fue la que abrió las puertas a que la ciencia inaugure una nueva era en la que bajo microchips y cromosomas por igual, el cerebro humano aumento el limite de su capacidad y respuesta ante los estímulos. La genética también hizo su aporte y al lograr extraer las enfermedades futuras, previas al nacimiento, alargo la vida hasta promediar los ciento cincuenta años.


Bajo estas influencias comenzaba la historia de cada niño, y casi sin saberlo, este ya era un adulto, cuando se dio cuenta que siempre, incluso en los peores momentos, seguía siendo un niño.


Recordó que por entonces, cuando su cuerpo comenzaba  a desarrollarse, creyó firmemente haber dejado de ser un niño para siempre. El primer requisito para interactuar en el mundo adulto era sencillo. Aceptar que nuestras fantasías y corazonadas carecían de valor ante la realidad de la novedad constante. Para el resto de los mortales, con vivir en silencio sus sentimientos ya bastaba para mantener el nuevo orden mundial.


No existían las cárceles u otros tipos de castigos físicos para quienes se animaban a romper las reglas de la frialdad. La culpa ejercía su peso ante cada sentimiento de amor que funcionara como motor de los cuerpos.

La lógica era sencilla. Los humanos que dominaron la tierra durante la llamada “ era de la libertad” , habían llevado al mundo al borde del sobrecalentamiento a costa de sus placeres y necesidades. Había que revertir la escena, y los sentimientos pasaron a un segundo plano frente a la existencia.


Fue así que cuando el niño se dio cuenta que era niño, le desesperaba la idea de pensar que ya era demasiado tarde. Una ansiedad la cual no tenía nombre se apodero de todo su cuerpo. Por el contrario que cuando comenzó a adolecer, su mente vivió un proceso a la inversa. Se dio cuenta que todos los seres aprendían a reprimir sus sentimientos. Esa, era la entrada al mundo adulto.


La primer política era fuerte, precisa y sencilla. Agotar en un instinto natural cualquier reflejo de amor en los jóvenes. Esa primera actitud renegaba del fluido de sangre por las venas, bajando gradualmente la temperatura corporal con los años. Cuando el cuerpo se enfriaba parecía inevitable sentir mucha culpa al amar , y todos cuerpos fríos colaboraban a que la temperatura de la tierra no avance hasta quemarnos de calor.


Cuando el niño se dio cuenta que aún siendo adulto podía ser un niño, miró a sus costados y al prójimo. Todos abusaban del poder del sexo sin sentimientos( solo corporal ), y ese fue el escape perfecto para tanta represión sentimental en masa. El niño comenzó a sospechar de repente, como en esas conclusiones que saca solo la inocencia, que ser gordo, flaco, lindo o feo eran las distracciones que habían inventado las nuevas potencias para mantener entretenidos en el éxito y el fracaso a  la nueva sociedad.


Todos daban por sentado que la estabilidad entre la represión del cuerpo y el cuidado del planeta refrescaban la temperatura a modo de evitar el efecto denominado “Desierto Rojo”, una ola de calor que mataba a su paso y generó tal trastorno social que hace miles de años derrumbó el poder de las barras y las estrellas americanas.


Durante esos años de desesperación colectiva y transición, se fueron forjando los diferentes poderes que reemplazaron a la masonerías, y el dinero que había generado su propia destrucción.

Y otra vez de repente era lo mismo, el niño seguía siendo niño y lo que sentía él era los mismo que sentía otro niño miles de años atrás. Esa sensación de entendimiento atraves de los tiempos era algo muy loco, y a veces lo asustaba. Ahí en él la fuerza para superar ese miedo. Por más tiempo que hayamos sufrido las privaciones del mundo adulto, estas no deben consumirlo.


Una noche cualquiera, en el año veinte mil quince, el niño se dio cuenta que la belleza de la perfección, esa que solo esconde la inocencia, tiene como única e inexorable forma de brillar, el estar en movimiento.


Al día siguiente, cuando los ratos de sol inundaron con su fuerza la superficie, se dio cuenta que era un adulto nuevamente, y haber aprendido tanto en su larga niñez no le permitió sentirse culpable con eso.

Decidió escribir un libro contando su experiencia, y al notar que las realidades que reflejaba eran tan crudas que los lectores que no alcanzaban experimentar el amor se deprimían hasta enloquecer, el ministerio de Ciencia y Tecnología decidió retirarlo del mercado.



La fuerza del amor es tan poderosa que siempre va a estar a favor de que la libertad nos sumerga en El Desierto Rojo ….






............................................................................................... FIN.













AFICHE RUSO DEL DESIERTO ROJO


lunes, 21 de septiembre de 2015

SPRINGTIME

And when the time, have make this pain felt so far / alone at home watching the stars/

Thinking  the world and feel so bad/ I close my heart to spending my life ... on find the words to wonderwall ....


Porque cada tarde que me late el corazón,
Salgo a buscar un reemplazo de vos,

Besar esa chica a la orilla del Parana, y que la corriente nos deje llevar
/ vivir en carne propia la sensación, la maravilla de un nuevo color/
 que pinte todo lo que pase alrededor… de esta nueva historia de amor…
 




And tell me why, I have the asnwers than a I found / a new sensation for reply ...

to love the first that cross my line/ who are so crazy to be like mine ???

Who wants to love for second time ?? 



Porque cada tarde que me late el corazón,
Salgo a buscar un reemplazo de vos,

Besar esa chica a la orilla del Parana, y que la corriente nos deje llevar
/ vivir en carne propia la sensación, la maravilla de un nuevo color/
 que pinte todo lo que pase alrededor… de esta nueva historia de amor…





miércoles, 16 de septiembre de 2015

EL ULTIMO ELEFANTE

En los centros urbanos de Bangladesh se encuentran algunos de los rascacielos y oficinas más elegantes del mundo. La ciudad también cuenta con la celebre estadística de albergar el mayor número de mendigos callejeros. Lo peculiar de estos datos es que no fueron analizados respecto a seres humanos en cuestión de calle, sino que se realizaron basados en la cantidad de elefantes.


En las afueras de toda esa inmensidad de lujos y chatarra, a kilómetros de distancia, los paisajes de la India siguen siendo similares a los que se sumergía la vista décadas atrás.


Allí se encuentra el refugio natural para elefantes “ Corazones de Marfil” , que oficiaba para las personas que dejaban a su animal en una especia de desarmadero occidental de vehiculas con vida.


Nada más alejado de eso era lo que sucedía con el animal al ingresar al refugio. El último elefante, con su experiencia de calle curtida sobre el lomo, lleva a expensas una vida en la que siquiera conoció a su madre y su hábitat natural. Ninguna persona del grupo de cuidados entiende como ese pequeño gigante de tres años había sobrevivido, ni como nunca enloqueció y se atrevió a atacar a la gente.


Los primeros doce meses cambiaron mi vida para siempre. Este elefante había sufrido tanto que parecía una tarea imposible adaptarlo, y hasta por momentos, cuando interactuaba con otros animales resultaba por demás de violento.


Durante las noches, cuando la rutina de los menores de cinco era echarse a los graneros a refugiarse, el elefante lloraba hasta dormirse de cansancio, perturbando al resto de los animales.



Fue trasladado a un granero para él solo, y yo quede a cargo de su tutela. Cada mañana lo montaba por kilómetros bajo un furioso rayo anaranjado de sol, que parecía cicatrizar con su energía toda la piel de su lomo.



Lo que más le gustaba era revolcarse en enormes charcos de lodo, y me maravillaba de verlo largar agua hacia arriba con su trompa, en signo de felicidad. Verlo de esa manera me hizo dar cuenta que la empatía con ese animal me generaba una paz conmigo mismo que todavía nunca había llegado a experimentar.



Una noche, cercana al año de su ingreso en al represa, cuando la luna se escondía entre las nubes para solo permitir reflejar su brillo, el elefante volvió a la zona de refugios después de compartir el día entero con los demás animales. Lo espere por horas preocupado en su granero especial, pero los elefantes, al igual que algunas personas, aprenden a recordar en silencio … pensé mientras me dormía pensando que quizá mañana llegaría un nuevo elefante.







martes, 8 de septiembre de 2015

LA CHICA DE LOS LUNES

No había para la chica popular, otro día que se pareciese al lunes. Viajando con su padre desde el barrio privado donde su mudó hacia el colegio, una charla banal acompañaba la despedida, banal como todo lo que encerraba ese coche, pensó mientras maquillaba su rostro en el espejo del vehiculo.


Al entrar al salón veinte con veinte minutos de retraso, como cada vez que venía de tan lejos, no recibió más que el escarmiento de su maestra, y el chiflido de sus compañeros. Pero instantes después, por el contrario, cuando ingresó un joven recientemente inscripto, nacido en el Perú, el grueso de los chicos abucheó y maltrató prolongadamente. Incluso el resto de las chicas aprobó lo cometido con risas cómplices.


Más tarde, ese mismo día, cuando la señorita solicitó permiso para ir al baño y abstraerse de una aburrida clase botánica, observó como en el patio de deportes el resto de los chicos aplastaba a pelotazos el rostro del joven que esa mañana había llegado tarde con ella. Se quedó mirándolo todo, como petrificada, hasta que notaron su presencia. Algunos comenzaron a chiflarle y decirle cosas subidas de tono, y de a poco todos los violentos giraron su cabeza para verla. Recién ahí el profesor de educación física detuvo la clase y auxilió al joven.



Ese atardecer, lejos de las obligaciones del aula, cuando un cielo anaranjado se despedía del áurea con el sol, la chica más popular del colegio estaría, saldría, estaría saliendo, del departamento del chico más ganador de la escuela. Sería el romance escolar del año, imaginaba que comentaban sus compañeras más envidiosas. Caminar por la cantina del recreo sería como cuando Michael Jackson acompaño a Madonna a cantar a la entrega de los premios Oscar, había soñado ella. Pero nada fue así.



De hecho, su novio había sido tan perverso y descortés con ella, aprovechando su total entrega, que su cuerpo parecía llorar un río acaudalado de vergüenzas, conteniendo las lágrimas para que nadie notase lo infeliz que era.


Cuando subió al ómnibus rumbo a la casa de su madre, como cada lunes, sorpresivamente vio a su compañero agredido sentado junto a la maquina de abonar pasajes, pero al cruzar sus miradas, el corrió apresurado su vista hacia la ventanilla.


Nunca habían hablado, ella permanecía siempre rodeada de las chicas que reían las burlas que él recibía, pero estaba tan triste que se sentó junto y no contuvo las lágrimas. El joven la tomó de la mano, y cualquier ojo curioso pensaría que por ese momento eran una pareja. Ella no se atrevió a contarle lo vacía que le hacían sentir su novio y amigas, pero sus manos cubiertas por las suyas la tranquilizaron hasta que su llanto cesó, y de a poco su rostro recupero levemente su color.


Casi no hablaron, y a las pocas cuadras él acusó que debía bajarse. Le besó las manos, y le dio un fuerte abrazo que sonó a despedida. Media hora después, caminando rumbo a la casa de su madre, ella se miró frente al espejo de un local de ropa. Se sorprendió de volver a verse linda después de lo que había ocurrido.



Al día siguiente, cuando llegó temprano al colegio, estaba agazapada en su pupitre esperando la ocasión para defenderle ante el primer abuso o burla que recibiera. Estaba dispuesta a perder toda la reputación y el respeto de aquellos niños que le perdonaban la vida por ser linda, y maltrataban a quien se pusiere sobre su paso. Pero el joven nunca apareció. La noche anterior no había podido dormir, atormentada entre las sábanas, pensando que quizás ese chico que le hizo sentir bien todavía sospechase que ella era igual a los demás, por todo el tiempo que había ignorado lo que pasaba e incluso haberse reído por compromiso.


El resto de la semana siguió sin asistir, y a ella todos le decían que estaba rara. Ese finde, prefirió quedarse donde su madre debido a las fuertes tormentas. En su computador, colgó en las redes sociales las fotos en que salía más bonita, acompañadas por pequeñas frases que contenían sus mas grandes sentimientos sobre la vida. Tuvo decenas de aprobaciones en minutos, pero todos reparaban en que estaba hermosa, que su ropa estaba a la moda, que las playas que habia visitado ese verano con su padre eran geniales.




Ese lunes, durante el desayuno, notificaron a su casa la suspensión de las clases debido al suicidio de uno de sus compañeros. Ella recordó ese abrazo en el colectivo una vez más, y una parte de su alma quedó atrás para siempre.


Se encerró en su habitación el resto de la semana, y leyendo el periódico se indigno a ver que nada publicaban sobre el acoso que sufría sistemáticamente. Escribió una nota de opinión en las redes sociales acusando la doble moral de sus compañeros y de la institución. Tenía tantos “amigos” que se viralizó rapidamente, y ese domingo sus palabras se reprodujeron en las paginas de los diarios de tirada nacional. Estaba desayunando sin poder creerlo, junto al Clarín sobre la mesa, cuando se sintió aliviada de que sus palabras hayan borrado de su cuerpo esa sensación de culpa que cargaba. Se dio cuenta que la belleza era un estado del alma, y que no se necesitaban espejos para comprobarla. Podía hacer fuerza y sentirse triste, tener ganas de haberse dado cuenta antes, pero quizá nada hubiera cambiado, quizá solo así como se dio, ese joven viviría por siempre en ella.



El lunes que tuvo que regresar a la escuela, la chica popular sintió en carne propia lo que es que todos la odien. El resentimiento por exponer la verdad en los diarios provoco que la golpearan sus amigas, que la escupieran su compañeros, que los adultos ignoraran lo sucedido e incluso que su novio se riera de lo que pasaba.


Cuando el matutino local, el único que cubrió este caso tituló ,   la golpearon por ser linda , no pudieron estar más en lo cierto.


Un chico se llevó para siempre un recuerdo de la chica de los lunes ….