Había una sociedad futura en la que hombres y mujeres vivían ecológicamente, un conjunto de pocos estados continentales que dominaban la
escena, cargada a cuestas por la crisis de los recursos fósiles, y el fin del
poder americano.
Las religiones unieron su razón de ser en pos de salvar a
sus fieles. El intento del retorno al paraíso inicial, transcrito de una generación
a otra como una fabula, urgía mas que nunca como la única versión de planeta que
nos permitía seguir existiendo como especie. Todas las fuerzas políticas del
mundo se unieron bajo la nueva bandera internacional, de la “ ciencia y la tecnología”.
Fue la tecnología la que conquisto primero, por urgencia y
necesidad, el proceder de la nueva civilización. La energía eléctrica reemplazaría por siempre a los combustibles . Las guerras por los recursos naturales pasaron
a ser museos diferentes museos a la memoria de la humanidad, y esa paz fue la
que abrió las puertas a que la ciencia inaugure una nueva era en la que bajo
microchips y cromosomas por igual, el cerebro humano aumento el limite de su
capacidad y respuesta ante los estímulos. La genética también hizo su aporte y
al lograr extraer las enfermedades futuras, previas al nacimiento, alargo la
vida hasta promediar los ciento cincuenta anos.
Fue entonces que alcanzado un estable periodo de
estabilidad, los lideres de cada continente se reunieron en la ahora calurosa
zona de la Antártida, para plantar los cimientos institucionales de la nueva
era. Desde ese día del corriente mes , comenzaría a regir el ano cero, acompañado
de un nuevo calendario y diferentes medidas de distribución de las fuentes energéticas.
Así comienza esta historia, un detalle mas fue que a los
natalicios de ese ano inicial se les impuso oficialmente los nombres de Adán, o
de Eva respectivamente. Los mismos llevarían un chip en el sistema nervioso,
como todos los habitantes, a diferencia que este estaría programado para que el
cerebro razone al nivel que la propia naturaleza le estandariza, sin sumar los
nuevos estímulos ya probados.
Sucedió entonces que cuando Adán, residente en el
hemisferio, cumplió los diesciseis anos, la paz mundial que lo bautizo parecía empezar
a moverse en sus cimientos durante los últimos meses de cursado en el instituto
de formado para la vida. Fue en las aulas y pasillos de esa institución que adquirió
la mayoría de sus conocimientos, pero a la vez allí sumo sus primeros
desencuentros y frustaciones.
Bajo ese estado mental, el de estar viviendo los primeros ir
y venir del corazón, fue que conocío a Vera. En un principio simpatizaron, pero a ella parecía fastidiarle
que el le pregunte constantemente si estaba segura que su nombre no era Eva, en
lugar de Vera. Estaba tan obsesionado con encontrar su alma gemela, que el
joven muchacho creía que sus desencuentros se debían a una cuestión de chips
mas que de tacto.
Ella tenia un áurea natural, que la transformaba en una
mujer versátil según el color y el clima de los días. Cuando el se dio cuenta
de los poderes de esa atracción, hizo de todo para seducirla pero ya era
demasiado tarde. Esas primeras palabras de amores idílicos y coincidencias energéticas
de Adan, levantaron un muro de cemento en el corazón de Vera y lo que ella pretendía
para abrirse a alguien.
Fue asi que pasados los calendarios, ellos y el nuevo mundo
se hacían cada vez menos jóvenes, como un reloj de arena que supo estar cargado
hasta el tope. El calentamiento global, detenido por el regreso a las fuentes, parecía
ceder definitivamente ante los errores de centenarias generaciones pasadas. Un
dia, sin mas, el cielo paso de celeste a rojo, produciendo grandes malestares
en la población por el exceso de energía solar.
Una tarde de mucho calor, Adan se desmayo, y se perdió en un
sueno imaginando como era el mundo de antes, el verdaderamente natural, que
llevo a consumir todos los recursos fosiles en su propio beneficio.
A medida que se perdía en su propia mente, un desierto se abría de par en par y el camino no parecía llegar a ningún destino. Fastidiado,
Adan hizo regreso la marcha buscando su error, pero al toparse con un muro
enorme, se dio cuenta que estaba perdido.
Hizo un gran esfuerzo físico para cruzarlo, y al caer sobre
el otro lado sintió como todas sus creencias se derrumbaban. Camino perdido por
otro desierto algo diferente, hasta que cerca de perder la fe se cruzo a Vera,
sentada sobre una piedra gigante.
Cuando quiso hablarle, ella dio un alarido de tal magnitud
que el estremecimiento de sus oídos le revelo la escensia de los temores y
placeres de la señorita. Fue un estruendo tan grande, todo se movió, y el despertó
siendo auxiliado en una calle.
Recordó cada gesto y palabra de sus pocos encuentros con
Vera, y compredio que su empatía con ella era porque era una mujer que sentía y
amaba como los humanos previos, ese sentimiento que el lleva en su chip del ano
cero. Vera nació con otro chip, pero su
cuerpo nunca tolero los metales. Le fue retirado de pequeña, y recién cuando
Adan interpreto el pasado y se dio cuenta de eso, comprendió que ese muro que
se le apareció en el desierto, era el que el mismo había puesto sobre aquella
mujer, solo había hablado de el … nunca la había escuchado a ella.
Salio a la calle y bajo un cielo rojizo, corrió hasta que la
luna lleno de su ámbar violeta las estrellas, sin encontrar rastro de Vera, … un fenómeno que seguía siendo inalterado por
el paso del tiempo, era el del deseo de amar … y el de las distancias … y la fantasía de poder romperlas.
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