miércoles, 1 de julio de 2015

DECLARACION HELENICA

Nacer en Athenas era un privilegio, repetia siempre mi padre, en sus ratos de lucidez por las tardes.

Una enfermedad que no conociamos, le hacia perder el sentido y la memoria cada vez mas progresivamente. Reconocia solo a quienes estaban cotidianamente con el, pero a la vez, no borraba de su mente pequenas anecdotas de ninez.

Mientras cuidaba de mi hijo en sus primeros soles y de mi padre, escuchaba una tras otra las vidas de Homero, Aristoteles, y Platon. A veces confundia los nombres de las biografias, y me irritaba mucho prestarle atencion, pero mi pequeno siempre le daba cuerda para que nos la repita.

De esos anos recuerdo como brillaba el fuego de mi corazon. Terminaba la decada del 90, y estaba apenas separado de la unica mujer que habia amado, la madre de mi hijo. Recien habia pasado los treinta, tenia un buen trabajo, junto a muchas responsabilidades para con mi padre y la casa de mi ex pareja, gastaba cada centavo en que a ellos no les falte nada y vivia feliz con eso.

Casi sin darme cuenta, cuando mi padre dejo de acompanarnos fisicamente, mi unico amor hasta el momento estaba proxima a casarse nuevamente. Me senti tocado en mi orgullo, y sali con el corazon en venta a buscar aquellos circulos sociales con que discutia imaginariamente en mi soledad, cuando tenia el mundo por delante, antes de ser padre o de tener que ser hijo. Pero la noche de Athenas me encontro como una estrella perdida entre las nubes, un humo espeso de codicia ciudadana.

Las canciones de protesta, los autores de libros de la libertad, eran una mueca de risa hacia unos pocos jovenes ilusos. La gente de mi generacion parecia olvidar haber vivido en un siglo anterior a este, sin las luces de neon de lo privado. De hecho me choque con que todo se habia privatizado, el agua, el gas, la televison, la radio, la musica. Hasta La Illiada habia cedido sus derechos a un holding.

Este siglo nuevo me encontro resignado a encontrar esa media naranja que comparta mi cuerpo, mi literatura y mis ideas. Desde ese momento que deje de soNar con ese amor eterno, las luces de neon de la economia de mi pais empezo a mostrar su sombra mas oscura, y promediando la mitad de la vida me encontre sin trabajo por primera vez. El nuevo marido de la madre de mi hijo me consiguio un empleo como ascensorista de un banco, en un gesto invalorable, que me dio mas dolor esa noche de 2009 que fallecieron ambos en un accidente de rutas volviendo a la capital. Nunca llego a ver como el banco que regenteaba quebro y nos dejo a todos sin empleo. Y ella como tuvimos que aprender a vivir juntos con nuestro hijo.

Ninguno de los dos teniamos trabajo, pero en cierto modo compartir ese momento nos fortalecio para volver a empezar. El consiguio rapidamente un espacio como docente primario, pero yo pasaba cada maniana desmotivado junto a mi ex companeros marchando frente al banco.

Durante una protesta, que movilizo a casi todo el pais, la represion policial me alcanzo con un fuerte proyectil y me desmaye. Me levante largos minutos despues, pero me encontraba refugiado en un bar centrico, al cuidado de una bella mujer que me habia rescatado de las pisadas de la multitud. Tomamos un trago y nos relatamos nuestras vidas, que parecian ir de la mano, habiamos nacido el mismo ano, odiabamos esta nueva Grecia, y nuestros gustos culturales eran previos a la caida del muro de Berlin. Su nombre era Cecilit, y me dejo su numero telefonico para que volvamos a vernos.

Esos meses siguientes rejuveneci en mi corazon, y un nuevo gobierno de izquierdas parecia luchar por recuperar la economia. Senti en mi pecho mas ganas de amar que nunca, incluso mas que cuando era un adolescente. Sali a buscar trabajo cada maniana, me costo encontrar pese a casi cien entrevistas, y comenze a atender un salon de ventas de la estacion de metro. Intente localizar a Cecilit cada semana, pero su telefono discaba tono sin que nadie atendiera.

Esta semana se llamo a un referendum para decidir sobre un nuevo ajuste de la Troika ( EU, Alemania, Fmi ), o seguir luchando de a poco, con lo que nos queda y lo que soNamos conseguir.

Vi salir a la calle gente adinerada y alguna alienada, que vivia en esos circulos que destruyeron mi pais, bregar porque sigamos siendo parte de Europa.

Me dio mucho odio, y parece que a otra gente tambien, porque al dia siguiente en una contramarcha a favor expresamos nuestro grito de esperanza.

No pude encontrar a Cecilit en la marcha, ni estoy seguro de vencer en el referendum, pero anhelo hoy mas que nunca volver a amar y ser amado. Cuando regrese mi hijo me dejo una nota en catalan, de Joan Serrat, que bregaba :

Papa, deja ya de llorar ...

que nos han declarado la Guerra .





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