miércoles, 14 de mayo de 2014

MUJER EN ORBITA

Me llamo Cecil Kurnetzova, y en una mañana de martes me sucedió una oportunidad jamás pensada en la vida.



Me desperté casi al mediodía, como siempre, en mi apartamento cercano a la plaza roja de Moscú, prepare mi cabello y mi mejor cara frente al espejo para una entrevista de trabajo muy esperada, y me despedí de mi gato que ya estaba próximo a cumplir los diez anos.



Apure el paso para olvidarme de la nieve, y cuando entre a la oficina del estado ni llegue a sacarme mi sobretodo que varios peces gordo del gobierno me recibían calurosamente. Por momentos estaba muy confundida, pero a medida que leían mi curriculum académico y deportivo, mas mis trabajos como ingeniera, sospeche que me estaban convocando para trabajar en los aparatos de la próxima campaña rusa de hombres en el espacio, la última noticia de los diarios locales para contrarrestar el amarillismo de China y América.

 Menos podía creer que era cierto todo eso cuando me dijeron que no era solo que necesitaban de mí, sino alguien como yo, según ellos bonita e inteligente, que represente la primer mujer rusa del siglo 21 en volar al cosmos, para los viajes del 2017, conmemorando el aniversario de la primer mujer en el cosmos soviética de 1967.




Cuando pasaron las horas y estaba sola en mi casa sin contar 
a nadie la noticia, me sentía la mayoría del tiempo con más miedo que felicidad. Entonces llame por teléfono a mi madre y entre lagrimas le conté la noticia. Ella vive a algunas horas de Moscú, pero apenas corto el teléfono tomo el primer vuelo hacia la capital, y yo crucé en mi bicicleta a buscarla entre la fina nieve al aeropuerto, aunque después sin pensarlo no teníamos como volvernos, estaba muy nerviosa y nos reímos mucho.





Apenas nos sentamos en los sillones a tomar un chocolate caliente, pude ver en lo cálido de sus palabras los sueños de una madre verse reflejados en su hija. Ella había nacido cerca de la capital en un pueblo lleno de industrias militares, terminada ya la segunda guerra mundial. Poco a poco se fueron vendiendo cada vez menos armas, y a medidas que ella fue creciendo era la mujer más bella y deseada de la ciudad. Ella siempre se mantuvo ‘pura e inocente’ como eran las reglas de la época, buscando progresar porque era muy aplicada en artes y matemáticas. Pero un capitán del ejército se caso con ella y nunca más tuvo voz ni voto. De ese fruto nacieron mis dos hermanos. Mucho tiempo después nací yo. Cuando nos acercábamos a la puerta nos despedimos fríamente como siempre, pero antes de cerrar mi madre se quebró y me dio un abrazo y me regalo su tapado de piel.




Horas después de que se vaya a recorrer el centro de la ciudad, crucé la plaza roja a comprar unas botellas de vodka y de champagne, cuando me detuve a pensar un poco y fumar un cigarrillo. Ahí fue que repare en una pareja de adolescentes, con aretes y ropas de rock, algo cuestionado por estos tiempo desde el escándalo en la iglesia. Me dieron ternura, y entonces me di cuenta que aunque fuera la única mujer que saldría de orbita hacia el cosmos, nunca había sentido el amor como cualquier chica corriente.




Termine mi cigarrillo y prendí otro, con la promesa de seguir mi mandado apenas lo terminase, entonces me detuve a mirar un grupo de modelos extranjeros, con vestidos finos, sacarse fotos por la plaza. Una chica muy dulce se aleja del grupo y un muchacho le toma una fotografía con una simple polaroid, hasta que un guardia de seguridad se acerca a reprocharle, pero le devuelve la fotografía.




Me acerque unos segundos después a preguntarle como estaba, con la excusa de poder ver la fotografía y también con el valor que me daba mis éxitos personales, porque sino raramente me hubiera acercado así a un extraño. Como si ya existiera una conexión entre planetas me pregunto quién era, y a la pocas palabras me regalo la fotografía sin que se la pidiese.



Sin darnos cuenta, pasamos juntos una semana entera en mi apartamento. Nunca le conté sobre que sería la primer mujer rusa en salir en órbita. Lo que me enamoraba de él era que estaba fascinado conmigo por el solo hecho de cómo soy en mi naturalidad. Aunque cuando uno juega con el amor se paga con ciertos precios …





En la noche del miércoles 14 de mayo del 2014, la cadena nacional rusa transmitió un acto que lanzaba el plan mujeres al cosmos.

Cuando Cecil apareció por el prime time, su enamorado desapareció del apartamento y nunca supo de él.


En las semanas siguientes de entrenamiento, el trabajo de la cosmonauta Cecil Kutnezova fue puesto en evaluación por cuestiones físicas y psicológicas , cediéndole el honor a la cosmonauta Tatyana Dmitrov.





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