jueves, 13 de agosto de 2015

ADAN & VERA ( AÑO CERO )

Había una sociedad futura en la que hombres y mujeres vivían ecológicamente, un conjunto de pocos estados continentales que dominaban la escena, cargada a cuestas por la crisis de los recursos fósiles, y el fin del poder americano.

Las religiones unieron su razón de ser en pos de salvar a sus fieles. El intento del retorno al paraíso inicial, transcrito de una generación a otra como una fabula, urgía mas que nunca como la única versión de planeta que nos permitía seguir existiendo como especie. Todas las fuerzas políticas del mundo se unieron bajo la nueva bandera internacional, de la “ ciencia y la tecnología”.

Fue la tecnología la que conquisto primero, por urgencia y necesidad, el proceder de la nueva civilización. La energía eléctrica reemplazaría por siempre a los combustibles . Las guerras por los recursos naturales pasaron a ser museos diferentes museos a la memoria de la humanidad, y esa paz fue la que abrió las puertas a que la ciencia inaugure una nueva era en la que bajo microchips y cromosomas por igual, el cerebro humano aumento el limite de su capacidad y respuesta ante los estímulos. La genética también hizo su aporte y al lograr extraer las enfermedades futuras, previas al nacimiento, alargo la vida hasta promediar los ciento cincuenta anos.

Fue entonces que alcanzado un estable periodo de estabilidad, los lideres de cada continente se reunieron en la ahora calurosa zona de la Antártida, para plantar los cimientos institucionales de la nueva era. Desde ese día del corriente mes , comenzaría a regir el ano cero, acompañado de un nuevo calendario y diferentes medidas de distribución de las fuentes energéticas.

Así comienza esta historia, un detalle mas fue que a los natalicios de ese ano inicial se les impuso oficialmente los nombres de Adán, o de Eva respectivamente. Los mismos llevarían un chip en el sistema nervioso, como todos los habitantes, a diferencia que este estaría programado para que el cerebro razone al nivel que la propia naturaleza le estandariza, sin sumar los nuevos estímulos ya probados.

Sucedió entonces que cuando Adán, residente en el hemisferio, cumplió los diesciseis anos, la paz mundial que lo bautizo parecía empezar a moverse en sus cimientos durante los últimos meses de cursado en el instituto de formado para la vida. Fue en las aulas y pasillos de esa institución que adquirió la mayoría de sus conocimientos, pero a la vez allí sumo sus primeros desencuentros y frustaciones.


Bajo ese estado mental, el de estar viviendo los primeros ir y venir del corazón, fue que conocío a Vera.En un principio simpatizaron, pero a ella parecía fastidiarle que el le pregunte constantemente si estaba segura que su nombre no era Eva, en lugar de Vera. Estaba tan obsesionado con encontrar su alma gemela, que el joven muchacho creía que sus desencuentros se debían a una cuestión de chips mas que de tacto.

Ella tenia un áurea natural, que la transformaba en una mujer versátil según el color y el clima de los días. Cuando el se dio cuenta de los poderes de esa atracción, hizo de todo para seducirla pero ya era demasiado tarde. Esas primeras palabras de amores idílicos y coincidencias energéticas de Adan, levantaron un muro de cemento en el corazón de Vera y lo que ella pretendía para abrirse a alguien.

Fue asi que pasados los calendarios, ellos y el nuevo mundo se hacían cada vez menos jóvenes, como un reloj de arena que supo estar cargado hasta el tope. El calentamiento global, detenido por el regreso a las fuentes, parecía ceder definitivamente ante los errores de centenarias generaciones pasadas. Un dia, sin mas, el cielo paso de celeste a rojo, produciendo grandes malestares en la población por el exceso de energía solar.

Una tarde de mucho calor, Adan se desmayo, y se perdió en un sueno imaginando como era el mundo de antes, el verdaderamente natural, que llevo a consumir todos los recursos fosiles en su propio beneficio.

A medida que se perdía en su propia mente, un desierto se abría de par en par y el camino no parecía llegar a ningún destino. Fastidiado, Adan hizo regreso la marcha buscando su error, pero al toparse con un muro enorme, se dio cuenta que estaba perdido.

Hizo un gran esfuerzo físico para cruzarlo, y al caer sobre el otro lado sintió como todas sus creencias se derrumbaban. Camino perdido por otro desierto algo diferente, hasta que cerca de perder la fe se cruzo a Vera, sentada sobre una piedra gigante.

Cuando quiso hablarle, ella dio un alarido de tal magnitud que el estremecimiento de sus oídos le revelo la escensia de los temores y placeres de la señorita. Fue un estruendo tan grande, todo se movió, y el despertó siendo auxiliado en una calle.

Recordó cada gesto y palabra de sus pocos encuentros con Vera, y compredio que su empatía con ella era porque era una mujer que sentía y amaba como los humanos previos, ese sentimiento que el lleva en su chip del ano cero.  Vera nació con otro chip, pero su cuerpo nunca tolero los metales. Le fue retirado de pequeña, y recién cuando Adan interpreto el pasado y se dio cuenta de eso, comprendió que ese muro que se le apareció en el desierto, era el que el mismo había puesto sobre aquella mujer, solo había hablado de el … nunca la había escuchado a ella.


Salio a la calle y bajo un cielo rojizo, corrió hasta que la luna lleno de su ámbar violeta las estrellas, sin encontrar rastro de Vera, …  un fenómeno que seguía siendo inalterado por el paso del tiempo, era el del deseo de amar … y el de las distancias … y la fantasía de poder romperlas.              




                                                                                                             

domingo, 2 de agosto de 2015

DAMAS

Rosario era una mujer que no se dejaba regir por las modas 
ni el que dirán de los hombres. Rechazada por ambos sexos 
por igual, ella se pasaba las horas retratando los lugares más 
bellos de su homónima ciudad. Entre sus mejores cuadros 
estaban el Monumento a la Bandera, las Cuatro Plazas y el 
puerto.

Una de tantas tardes en soledad, una pareja de bailarines 
contemporáneos saliendo del teatro El Círculo, le pidieron 
que los retratara besándose. Apoyo su pincel sobre un 
viejo lienzo y a cada pulso dibujo los contornos de los 
amantes como si fueran sus propios deseos de amar, 
denegados …

Al dia siguiente se sintió tan vacía que se juro no volver a 
pintar una figura estatica, ningún monton de cemento que 
represente la belleza solitaria , solo retraria su propio amor, 
un acto de egoísmo echo papel y pintura. Pero nada fue fácil, 
ese verano de 1985 paso de sol a sol sin presentarle el 
destino ni un hombre ni una mujer que le arranque ese trazo 
del alma …

Una noche se fue a dormir tan triste que le pidió a Dios que 
la dejara durmiendo treinta anos antes de seguir viviendo 
una vida sin amor. Entonces se sumergió en el mundo de los 
suenios por tres décadas, retorciéndose, transpirando, 
recordando, mezclando todo su sentir … hasta que 
sobresaltada, una maniana se dio cuenta que volvia a 
disponer de la fuerza de su cuerpo.

Salio corriendo a la calle sin siquiera verse, y en una tienda 
de espejos se tranquilizo de seguir siendo joven. Camino por 
la ciudad de Rosario y parecía la Nueva York de las viejas 
películas futuristas que nunca existieron. Estubo vagando por 
horas hasta que volvió a su casa, y la fascinación por la nueva 
ciudad le hizo sacar del closet sus lienzos y sus colores.

Cuando llego a la ex estación de trenes del centro, vio a un 
grupo de mujeres hacer acrobacias sobre telas de tantos 
colores como los que traia en su valija. Una chica rubia 
sobresalió de las demás, contorsionando todo su cuerpo al 
ritmo de una música que desconocía.

Se acordó entonces, de los motivos que la encerraron en su 
cama , y lamento el paso del tiempo. Cuando terminaron de 
entrenar , se acerco a la bailarina rubia, y se dijeron sus 
nombres. Casi sin hablar Rosario y Andrea sintieron empatía, 
como si el paso del tiempo, el sexo, o el temor a romper el 
hielo, o ser hombre o mujer no hubieran existido hoy ni hace 
treinta anios.

Sin saber bajo que palabras mediante, se besaron contaron 
sus vidas y prometieron futuros retratos y danzas.