Todas las noches , alrededor de las tres o cuatro de la mañana
cuando todos en la casa se durmieron, salgo a la terraza a fumar un cigarrillo
de marihuana y miro las luces de Rio de Janeiro, mi ciudad.
Espero hasta esa hora porque mi madre lo considera una mera adicción,
pero aunque yo lo sepa a veces es una salida para poder sentirme un poco ‘mas
alla’. Cuando vuelvo a mi habitación me gusta ganarme el habito de pensar en
todas esas cosas que considero maravillosas, y ponerme a escribir o pintar
sobre las mismas para sentir que las estoy viviendo.
Cuando el sol se pone a la mañana siguiente, me siento tan
cansado que pego los ojos en la almohada hasta el mediodía, pero el solo hecho
de haber dejado todo de mi para materializar lo que me maravillaba cada noche,
me permitía siempre seguir soñando sin culpas hasta la hora del almuerzo. Pero una
de esas tardes que sali a encontrarme con amigos en la playa, paso lo que casi
siempre pasa en la vida, algo inesperado que hace que las cosas se acomoden en
otro lugar.
Nunca llegue a la playa ese dia, de hecho empeze a ir cada
vez menos. El motivo era clara y hermosamente una mujer. Su nombre era Maite,
era argentina, y trabajaba para una revista de psicología en unas oficinas
saliendo al centro de la ciudad. Empeze a visitarla tarde por medio a la hora
de la merienda, y con tal de hablar un rato mas con ella hasta acepte tomar mas
de un mate. Sentí que estaba viviendo esa oportunidad que tanto esperaba de
poder compartir con una mujer todas las cosas bellas y no tan bellas que
guardaba en mi habitación. Siempre que podía le llevaba algún cuento o alguna
pintura que yo consideraba de las mejores tan solo para impresionarla, e
intentar llegar a su cama y a su corazón.
Fue asi también, de un sol a la luna, que ese enamoramiento
se veía detenido a que en ninguna de las cosas que le mostraba estaba
relacionado directamente con ella o con nuestra relación. El problema fue que a
partir de esos momentos, no sentía la necesidad de escribir y pintar lo que
imaginaba, tenia la sensación de que esas cosas las estaba viviendo en carne y
hueso. Paradojicamente eso hizo cambiar mi personalidad, haciéndome sentir que
todo el arte que yo producía eran bellos anhelos y lucecitas de colores, que
salian de mi pulso al no poder curtir en mi piel las cosas que yo deseaba.
Poco a poco, al sentir que una mujer bonita podía llegar a
fijarse en mi, pensé en volver a buscar al viejo amor que me había rechazado
dolorosamente. Poco a poco, al ver que lo que yo escribia era bueno, deje de
escribir todos los días guardándome las ideas para algo grande que nunca llegaría.
Y poco a poco, queriendo ser alguien que no era, lastime todas esas ‘ pequeñas cosas
simples’ que me hacían sentir maravilloso y diferente.
Hoy camino bajo el sol ardiente por la playa, y entre las
olas y las sombrillas veo la gente pasar como si fueran hormigas. Le digo ‘obrigado’
a un limpiavidrios y cruzo nuevamente al centro de la ciudad. Quise ir a ver a
Maite, me dijeron que ya no estaba en la ciudad, y no dejo de pensar camino a
casa como deje pasar de largo tan bello amor , y mas aun, cuando recuerdo todas
las palabras llenas de odio que salieron de mi boca contra cada buen gesto que
ella me daba, me doy cuenta atrás de la persona que quiero ser, duerme adentro
mio un joven que tiene el corazón roto como si fuera un viejo, y que nunca había
pensado que esa podredumbre pudiera algún dia tomar toda mi alma como una
gangrena, ante la primera posibilidad de poder maravillar a alguien y hacerla
feliz.
Poco a poco, como siempre, se hizo la noche. Espere que mi
madre se durmiera y cuando subi a la terraza y prendi mi cigarrillo las
lagrimas me empezaron a brotar por los ojos. Me sentí avergonzado y desdichado
por haber sido tan cruel con alguien que yo tanto quería. Me limpie el rostro
con mi pañuelo y baje a la habitación.
Ya no sabia si sentirme bien o sentirme mal, pero las ganas
de sentirme maravilloso me hizo sentarme pintar un cuadro durante toda la noche, después
de varios meses.
… ‘ Era sobre la playa, iba paseando con Maite por Rio de
Janeiro ’ …
Pero a la maniana siguiente el paseo se esfumo, ella ya no
estaba en la playa, y yo solo tenia fuerzas para seguir durmiendo hasta el mediodía
… sonando con ser una mejor persona para encontrar el amor.
Lo único maravilloso
al fin y al cabo
No hay comentarios:
Publicar un comentario