miércoles, 5 de septiembre de 2012

VANINA VANINI


Era el cuarto aniversario de la boda real.

La princesa Diana de Gales lee un pequeño libro amarillo sobre el borde de una piscina del hotel Ritz de Paris.
A pesar de haber estado tan bonita, ese veinticinco de junio de 1985 los estaba pasando muy lejos de la compañía del príncipe Carlos. El prefirió seguir sus protocolos lejos de los planes de Diana como si nada, y ello la fastidiaba.

El libro era Vanina Vanini. Y en sus páginas se plegaba hacia el mundo una historia de amor de una joven aristocrática que rescata a un guerrillero y se enamora locamente de él.
Pero el estaba tan prendido en la revolución y sus cosas que cuando pasaron esos seis meses que ella se lo paso cuidándolo (y habiadose entregado para ser su mujer), le explico solemnemente y con lagrimas en los ojos que debía seguir camino en el honor de la revolución.
Ella le dijo que lo comprendía y dijo que lo ayudaría a salir de la ciudad. Pero dentro suyo se le partía el alma en mil pedazos y se juro a si misma que haría todo lo posible por retenerlo.

Entonces en medio de la oscuridad de la noche se acerca hasta la morada del comisario del pueblo y hace que lo demoren y lo detengan por conspirador, haciéndole tener unos días de cárcel pero salvándolo  de la muerte, ya que sus demás compañeros que ella delato también fueron atrapados gracias a sus datos y los iban a llevar a la horca.

Su enamorado estaba devastado. Ella hizo lo imposible gracias sus altos grados en la sociedad y lo libero y lo llevo a su cuidado.
Pero el no estaba feliz. Estaba desmoralizado. A ella igual le alcanzaba con tenerlo en casa para siempre.

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Un día antes de que sus compañeros fueran ahorcados él se presento a la justicia y pidió morir con ellos.
El corazón de Vanina Vanini ya estaba sentenciado.

-         Igual de sentenciado que mi matrimonio… - pensó en una reposera al lado del hijo del dueño del hotel Ritz, al borde de una pileta de Paris.






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