Era reciente la muerte del emperador Vespaciano, y se jugaba
la pelea más importante del siglo I en la Antigua Roma.
El nuevo emperador era su hijo Tito e inauguraba su primer
obra a la posteridad. La cuarta bandeja del Coliseo Romano.
Todos los gladiadores más fuertes de la época se entrenaron
en cuevas de piedras durante meses para esas grandes tardes de batallas. Estaba
Guerrero, Spartaku, Teodoshin, Eslakev … todos eran muy populares y se
entrenaron arduamente.
Guerrero pasaba solo unas horas del día en los gimnasios de
roca. Todas las noches se fugaba de las piezas de entrenamiento a ostentar su
fama de gladiador a las donnas pagas y no, de toda Roma.
Shopiek,
Marisel, Veneci, Katalin, todas famosas hembras en el arte del amar.
Esos últimos cuatro días antes del comienzo de las batallas
los gladiadores estaban muy nerviosos y se querían comer entre ellos, todos
menos Guerrero, que estaba muy tranquilo y descansando.
Nadie se reparaba en el , aunque buscaban pelearlo, todos le tenían
envidia , por su fama con las mujeres, pero ninguno le temía en el campo de
batalla por el solo hecho de considerarlo un haragán y no tan buen peleador, mas alla de su fanfarrona seguridad, y más
que nada porque no se entreno nunca en todos los meses de estadía.
EL
COLISEO ROMANO
Una maravilla del mundo en su máximo esplendor. Miles y
miles de cabezas festejan y gritan alrededor en una súplica festiva de Sangre.
La oscuridad del hueco.
Entran a la arena los gladiadores y al levantar la vista
quedan todos congelados por el fervor de la gente.
Todos
menos uno.
……………………………………..
Guerrero
fue el gladiador campeón y el más aclamado del primer siglo.
Fue tanto
su festejo y su tiempo de gloria que los demás luchadores de ese combate
siempre lo odiaron.
Luego de
esa pelea nunca fue el mismo, de hecho nunca volvió a ganar un campeonato en la
arena. Pero siempre fue el más aclamado del coliseo por su espíritu guerrero de lucha.
Aunque con
los años duela que semejante gloria no
se repita un poquito mas seguido.

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