Entrenaba fuerte desde que salia el sol hasta que se ocultaba, corria bordeando la frontera algunos dias, otros lanzaba discos y rocas a larga distancia hasta agotar ambos brazos.
Por las noches me alimentaba lo mas fuerte posible, estaba tan agotado que me dormia pensando placenteramente en lo que tenia por delante al dia siguiente. Lo unico que parecia molestarme durante esos anios era la absurda mirada incomprensible de mi hermano y mi hermana. Los tres habiamos nacido en cuna de oro, pero siempre senti que nunca pensaban en los hechos divinos del destino, que nos habian puesto en esta posicion en este tiempo. Pasaban las noches en vela, siempre con invitados, degustando los placeres del vino y la comida, para luego llenarse la boca de preguntas como ... " que piensas que es ser feliz? lo eres? .. conoces la diferencia entre el bien y el mal? .. que opinas sobre Socrates y su final? .. no estas agotado de vivir entre guerrras? .. crees que los dioses piensan en ti sobre otra persona? ... " se debatian en acaloradas discusiones hasta que la luna volvia a ocultarse.
Luego amanecian tan tarde, que estaban poco tiempo al rayo del sol. Mientras pensaban mas se debilitaban. Pero durante esa primavera, por el contrario, sus rostros comenzaron a reflejar la exaltacion del extasis. Un halo de divinidad por haber explorado sus mentes los posicionaba a la ofensiva. Se levantaban temprano en la maniana y recorrian la metropoli de punta a punta , junto a sus mejores seguidores, repitiendo sus preguntas a jovenes, a mercaderes, a militares, a simples esclavos, los cuales para bien o para mal se quedaban perplejos reflexionando sobre sus vidas.
A principio de ese anio, cuando el gobierno anuncio la fecha a disputarse del pentatlon olimpico, intensifique mi entrenamiento mas que nunca en visperas del acontecimiento de mis dias. Esto coincidio con la debacle de la popularidad filosofica de mi hermano. Eran tantos sus jovenes seguidores en Atenas, que contagiaban sus verdades y sus temores hasta altas esferas de la aristocracia. Sus cuestionamientos parecien no tener limites en las mentes, pero cuando se atrevieron a repensar a los dioses, fue la sociedad misma quien se los puso. Volvieron a recluirse por las noches, llenos de lamentaciones por los temores de la gente a sentir que sus vidas no tenian sentido.
Mientras mi hermano mas se debilitaba, ella lo sostenia con energias de cualquier manera que le fuera imposible, siempre habia sido su favorito y crecieron enamorados de pequenios.
Cuando me llego la hora de competir en la olimpiada, nunca me voy a olvidar de la adrenalina de competir y correr dejando atras a la muerte, que eran los demas contrincantes. Porque perder era eso, seguir en la vida terrrenal esperando a la muerte, pero ganar era hacerle honor a la vida y ganarse la eternidad entre los dioses. El tramo final fue epico, cerre los ojos pensando en mi hermana, y corri hasta que la multitud me detuvo, y luego las autoridades pusieron un olimpo sobre mi cabeza. Esa noche se decreto de fiesta en toda la metropoli.
Saque a la mujer que ame en secreto de mi casa a la fuerza, y la lleve a recorrer el jolgorio de la ciudad bajo la luz de la antorcha de mi gloria. Ahora que mi vida estaba realmente bendecida por los dioses como siquiera hubiera soniado mi padre, me tome del coraje para hacerla propia para que recorramos el imperio de punta a punta, disfrutando de los ocios de la existencia.
Ella acepto penitentemente maravillada cada palabra de mi , llego a confesarme que mi gloria reprenstaba para ella la existencia de la vida despues de la mundo.
Siempre temi que estubiera mas enamorada de el que de mi, y enceguecido de poder pedi que le mataran a nuestra partida. Cuando pasamos tres anios recorriendo el imperio ella me hizo dar cuenta que no habia ningun amor mayor que otro, y que todos son iguales.
LLeno mi cabeza de preguntas que le habia enseniado mi hermano, y el remordimiento de haberlo eliminado me hacia ver que no existia el derecho divino de los dioses, sino que regia el de los hombres.
A nuestra vuelta, las columnas murmuraban en toda la metropoli, y cuando ella se entero de su muerte se quito la vida ese mismo dia.
Yo quede devastado durante mucho tiempo. Para no decaer economicamente, un admirador del deporte me presento con un aristocrata que le interesaba mucho sumar un campeon olimpico a su familia.
Por suerte su hija era un problema para el, una libertaria como mi hermanos, y con sus preguntas le conte todos mis secretos.
A partir de ese momento, dejo de verme como un dios en la tierra, cosa que le habia pasado a mis ojos hacia ya tiempo. Pero mas me derrumbe cuando perdida la guerra con Esparta todo el poder se derrumbara como tal.
Perdidos economicamente ante los nuevos ricos, mi mujer se convirtio en una referente de la nueva ola de tragedia y comedia, hoy conocido como teatro, o vida.
Su obra mas popular era la historia de mi vida, y el mito de mi gloria no era mas que un olimpo viejo bajo tierra.
Otro viejo leal admirador, que pudo mantenerse en la nueva aristocracia, me dijo una vez :
- Konistoteles, pide lo que quieras que yo te lo regalare ..
Solo pude balbucear cosas materiales ... era un simple hombre mas en Atenas.