El muchacho de la película se lavó las manos, se puso el
barbijo y arriesgo su libertad para ir a la única perfumería de Rosario que
estaba abierta y que tendría la remota posibilidad de comprar un perfume de
color rosa de United Colors of Benetton. Era el cumpleaños de la Coneja , su novia, y
violaría la cuarentena para pasar la noche juntos después de veinte días.
Durante aquellas cuadras que caminó sus pensamientos lo embriagaban primero con
los grises de una urbe rápida y asustada, para luego con una adrenalina que
solo la libertad de la calle puede transformar en realidad. Pensó en todas
aquellas historias que había forjado antes de la pandemia, los amores rotos
perdidos mas allí del olvido, y esa sensación de necesidad a ser evocados que
dejaban en el corazón. Cuando entro en la perfumería estaba la fragancia verde,
violeta y por fin la rosa. Una foto con bebes de todas las etnias, piel, y
colores de ojos riendo juntos, el milagro de la vida hacía la publicidad de la
marca. Regresó pensando en la profundidad de la vivido, ¿a que se refería con los amores rotos
perdidos más allá de lo perdido? Pero estaba tan contento de haberle conseguido
un regalo a su novia con su color favorito como presentación de fragancia, que
se dio cuenta que esa caja rosa tenía tanta intensidad que lo vivido mas allá
del olvido era un simple blanco sobre negro, sobreviviente de la memoria.